martes 12 de agosto de 2008

Los trastornos psicológicos y nuestra sociedad: una epidemia de difícil solución

Actualmente los trastornos psicológicos están de moda, igual que lo pueda estar Internet, viajar, salir en televisión a costa de hacer el ridículo o divorciarse. El trastorno psicológico se puede presentar en forma de: obsesión, compulsión, depresión, ansiedad, bulimia, anorexia, manía, trastorno antisocial y adicción principalmente, sin desestimar la esquizofrenia en sus diferentes facetas.
No se si antes el número de afectados era mayor, menor o igual porque las estadísticas no son claras (antiguamente no había tanta obsesión por los números y rankings como ahora), pero lo que está claro es que ahora nadie se esconde de padecer un trastorno psicológico y en proclamar a los cuatro vientos que está haciendo lo posible para solucionarlo.
Todo el mundo ha ido alguna vez a un psicólogo o psiquiatra, o a sucedáneos de estos, como pueden ser los adivinos, tarotistas o magos. ¿Quien no ha usado al médico de cabecera, peluquero o entrenador personal como psicólogo? Incluso en el servicio de urgencias muchos motivos de consulta por problemas físicos (dolores abdominales, cefaleas o dolor en el pecho) esconden un trasfondo psicológico que mejora por el mero hecho de ser escuchado.
Choca que en una sociedad como la actual, donde la libertad de expresión está a la orden del día y donde la posibilidad de comunicarte con otras personas sea tan variada ( en el trabajo, en los bares, en casa, por Internet, a través de periódicos, etc.), sea tan difícil expresar lo que sentimos. Esta falta de exteriorización de nuestras angustias se va acumulando en nuestro inconsciente y acaba aflorando en forma de trastorno psicológico.
¿Pero que podemos esperar de una sociedad como la que tenemos actualmente? Se nos pide ser personas 10. Debes estudiar una (o más) carreras universitarias o al menos tener una profesión de Pro. Es una obligación ganar mucho dinero y ahorrar, pero manteniendo un nivel de vida cómodo que permita ciertos caprichos (hogares de cine, viajes maravillosos, ropa de calidad, cenas con los amigos…). Se nos pide que acertemos a la hora de tener amigos ( no debemos mezclarnos con impresentables). Debemos encontrar, conseguir y mantener parejas afectivas perfectas, que nos quieran, que estén bien situadas, que tengan dinero y si pueden ser agradables conductualmente hablando y estar físicamente como un tren mejor. Hay que casarse antes de que se te pase el arroz y tener los hijos correspondientes. Educar a estos hijos maravillosamente mientras trabajas cada día y cumples en el hogar, y encima hacerlo de mil amores, sin sufrir agotamiento, sin estar de mal humor y manteniendo un aspecto inmejorable.
¡SEÑORES, toquen con los pies el suelo! La persona 10 no existe. Los trastornos psicológicos surgen cuando ves que no llegas allí donde deberías llegar y cuando encima, tu alrededor social y familiar, te obsequia con frases como:”Esa chica si que es lista, mira que marido ha cazado”, “Uf, ¿ya tienes 35 años y no estás casada?, se te va a pasar el arroz!”,”tus amigos son unos impresentables , no tienes ni idea a la hora de escoger, te toman el pelo”, “siempre has tenido mal gusto eligiendo tus parejas; eres muy liso para los estudios pero para lo otro eres un tonto”. ¿Por qué hay que seguir los standards marcados por esta sociedad que está demostrando día a día que está equivocada? No cuenta todo lo que has conseguido, si no aquello que aún no has llegado a alcanzar. Esta persecución de objetivos sucesivos no acaba nunca. Siempre hay un paso posterior y superior para afrontar.
Por si no fuera poco el estrés que todo esto puede provocar, aparece un nuevo hándicap: la comparación con el vecino de enfrente o con el personaje famosillo que sale en televisión. Sólo nos fijamos en las apariencias y por lo tanto, parece que la fachada ajena es mejor que nuestro interior. Ver a las modelos maravillosas y radiantes en las revistas, envueltas de bonitos trajes, saliendo con ricos herederos y pasando unas maravillosas vacaciones en el Caribe nos hace creer que han triunfado. Es así como aparece la anorexia o la bulimia, para conseguir el cuerpo 10 que nos ayudará a triunfar. Ver que hay personas que ganan mucha pasta sin trabajar, cuando nosotros no paramos en todo el día, nos hace sentir como imbéciles y así aparece la frustración en forma de depresión, adicción o manía. Ver que en el trabajo sólo asciende aquel que se vende mejor y que sólo cuenta el enchufismo y la superficialidad nos hace sentir como un trapo sucio y comporta que aparezcan conductas obsesivas compulsivas o ansiedades … y podría seguir poniendo mil ejemplos más.

Los valores de la sociedad deberían cambiar desde la familia, los medios de comunicación y la escuela. Hay que presentar como triunfadores a aquellas personas que hacen bien las cosas, con su trabajo y esfuerzo y que piensan en los demás; y olvidarnos de toreros chupópteros, políticos corruptos que nunca son pillados plenamente in fraganti, artistas famosos por sus líos de faldas o personas anónimas que buscan su momento de gloria gracias a hacer estupideces en la pequeña pantalla o vender su intimidad a un precio innombrable.
Conclusión: estamos ante una epidemia de difícil control porque a nadie le interesa poner le freno. El dinero es el dinero y la política también. El poder es sólo de unos pocos que usan al resto de los ciudadanos del mundo como marionetas . Pero este es un tema del que hablaré en otro momento.
Gemma

lunes 11 de agosto de 2008

El porque de estudiar derecho

Muchos se preguntaran porque una cirujana como yo , que ha pasado más de media vida preparándose para ser médico, está a punto de acabar la licenciatura de derecho !
No es difícil de explicar: como se decía en una película "law is in the air" o era " love is in the air"... no se, pero en estos momentos me quedo con lo primero.
Todo empezó en el año 2000. Mis padres sufrieron una expropiación de terrenos rústicos para arreglar una carreterita terciaria que era muy importante porque llegaba a un pueblecito que tenia una preciosa iglesia románica, digna de aparecer en las rutas turísticas. Como no había mucho dinero, se les dijo a los afectados que no recibirían ninguna compensación económica... y todos los allí reunidos firmaron por el bien de la comunidad. Las obras se hicieron pensando con el... mejor dicho, pensando por donde no se debe pensar. Arrasaron los terrenos que aun estaban sembrados, se cargaron los desagües de la carretera y las entradas a los vehículos agrarios, dejaron los terrenos partidos en dos y llenos de rocas, etc. Mis padres cogieron un disgusto importante y pusimos el temita en manos de abogados.
Las obras nunca llegaron a acabarse por falta de pasta! Alguien corrió la voz que la culpa de todo había sido de mis padres y un grupo de vecinos (o mejor dicho, mal vecinos) del pueblo intentaron linchar a mis padres como venganza. El trasfondo del linchamiento en realidad era otro que ya contaré otro día, pero que tiene mucho que ver con envidias y caciquismo mezclado con blanqueo de dinero y demás. Nada, otro juicio al canto que ganamos, aunque sólo fue de faltas y quedó en nada.
Volviendo al tema estrella. La verdad es que el presupuesto inicial de la obra daba para mucho y mas, y teniendo en cuenta que no se pagaron indemnizaciones y se hicieron las obras peor que mal... nunca hemos sabido a que manos ha ido a pagar ese dinero público. El tema legal duró un montón de años (6) y finalmente ganamos el contencioso administrativo contra la Diputación de Lérida (creo que no he dicho que el pueblecito se encuentra en el Pallars Jussà).
Como podéis imaginar, al final decidí que me saldría más económico estudiar derecho que ir pagando a abogados. Cabe decir que cuando acabé COU dudaba entre medicina y derecho. Así que de esta manera mataba dos pájaros de un tiro.
Otra razón de peso para esta gran aventura estudiantil es que en mi trabajo cada vez se hace más necesario saber de leyes, ya que las amenazas y no tan amenazas, de ser denunciado son diarias (" porque no me ha informado bien","porque la ha pifiado","porque me ha hecho esperar mucho", "porque en la tele todo funciona mejor", " porque yo al abuelito, que por cierto quiero un montón, no me lo llevo así"...). Así que creo que estudiar derecho esta siendo una buena inversión.
Y si finalmente nos introducimos en la vida cotidiana, la cosa aún va más a mi favor: al comprar cualquier cosa, a contratar una póliza de un seguro, al reservar un viaje, al ir al dentista, al ir a tramitar cosas a la administración, etc., todo son cláusulas... y si no entiendes del tema ... la has bien jod...
En fin, creo que más o menos habréis entendido mi motivación. Yo estoy convencida de que me está siendo útil pero me consta que muchas personas a mi alrededor piensan que soy una chalada que no tiene claro lo que quiere en esta vida. La frase favorita de muchos de los que no están de acuerdo es:"quien mucho abarca, poco aprieta".
Que cada uno se quede con la copla que le parezca más adecuada y se adapte más a su personalidad.
Gemma